Aquí compartimos con Uds. nuestra participación en el Concurso Provincial de Literatura Ambiental "Letra Verde" al cual denominamos como "La Historia Jamás Contada" basada en el MITO "El Angelito de Ñancay".
¡La Historia Jamás Contada!
En el
sur de la provincia de Entre Ríos, más precisamente en localidad de Ceibas, del
departamento Islas del Ibicuy, se erige la estancia “La Peregrina”, es allí, donde
acontecieron los sucesos que vamos a relatar:
Ya
había caído el sol y alumbrados por la luz del crepúsculo acompañados del dolor
en las entrañas, esos dolores que sólo lo conocen los que han vivido y sufrido
en carne propia el hambre, la desesperanza y la dureza del campo; decididos salieron
dos jóvenes a cazar mulitas para alimentarse, ya que lo poco que tenían se lo
habían dejado a sus familias. La suerte no los acompañaba, no existe tal suerte
en épocas de sequía, pero obstinados, tal cual gaucho testarudo; decidieron
armar una ranchada para guarecerse del denso rocío a la espera de su preciada
presa. No volverían sin sustento.
Al
transcurrir las horas, la oscuridad de la noche los asechó y comenzaron a
sentir temor… de repente un lamento de
un niño los hizo erizar.
No sabían
donde provenían esos paulatinos sollozos, deducían que, de ninguna manera posible,
podría estar a la intemperie una criatura a esas altas horas de la noche y en
medio de una espesa cerrazón. Buscaron en el lugar con una linterna, pero fue
en vano, cuando se acercaron a un árbol el llanto cesaba, aterrorizados huyeron
hasta que volvieron al páramo donde habían montaron su ranchada.
Esa
noche no pudieron dormir, recordando los sucesos y pensando si la imaginación perturbada
por el miedo trastocó los límites de la cordura.
Al
otro día volvieron al lugar donde estaba el viraró, miraron hacia arriba y entre
las ramas había un cajoncito de madera. Llenos de curiosidad treparon al árbol
para alcanzarlo, quedaron estupefactos al descubrir que en su interior yacía un
cuerpo incorrupto de un bebé.
Pronto,
los dos jóvenes acudieron al boliche más cercano a comprar un paquete de velas,
y prendieron un par al pie del árbol, para recordar con su luz el alma del
angelito, ya que según la creencia el alma pura de estos gurisitos ayuda a
quienes los recuerdan, son los eternos angelitos del campo entrerriano.
Seudónimo: "ELEGIA"

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